viernes, 13 de enero de 2012

Comunicación

Educacominica_ción


Hablar de comunicación y de educación
 como dos campos separados no
 tendría sentido en el mundo
actual. (Dagron, 2007).

Una de las acepciones de comunicar es la de compartir, entonces se sobre entiende como un acto social de intercambio, de transmisión.
La revisión de los factores y elementos que se relacionan con la comunicación dependerá del punto de vista que se quiera abordar. En términos generales y conocidos se sabe que el proceso de comunicación implica diversos componentes:
*      El emisor o la fuente: puede ser un individuo que habla, escribe o dibuja; o una organización de comunicación, por ejemplo un periódico, un canal de televisión, una cadena radial o un estudio cinematográfico.
*      El contenido del lenguaje o el mensaje: es el producto del comunicador que se expresa en forma de códigos ya sea en forma escrita, verbal, gestual o con imágenes. Así el mensaje puede presentarse en impresos en papel, impulsos electromagnéticos, ondas de sonido en el aire, gestos o todo tipo de señales capaces de ser interpretadas significativamente.
*      El canal utilizado o el medio: es el vehículo, soporte o instrumento de la comunicación a través del cual se envía o viaja el mensaje. Hay canales que permiten dirigirse a grandes grupos: radio, televisión, prensa. Cuando el profesor y los estudiantes se comunican en forma verbal en el salón de clase, utilizan el aire como canal.
*      El receptor o el destino: puede ser un individuo o un grupo de personas. Así, la persona que escucha una grabación de audio, lee un libro, o ve un noticiero, constituye el destino de un mensaje. Igualmente lo son los televidentes, los cibernautas, los lectores de una revista o periódico, el público que asiste a una conferencia.
*      La comprensión del mensaje y los efectos, el alcance del mensaje o la retroalimentación: es el componente que busca asegurar la eficacia del proceso comunicativo de forma bidireccional, es decir verificar la forma en que el destino recibe el mensaje y su apropiación.
Siguiendo la clasificación propuesta por Daniel Prieto, hay tres tipos de comunicación, según su proceso: (Meléndez, 1984).
*      La comunicación interpersonal.- La que se da en una relación directa, cara a cara y generalmente se convierte en un dialogo, intercambiando papeles entre el emisor y el receptor.
*      La comunicación intermedia.- La que se presenta en grupos de personas que comparten algún interés en común: grupos religiosos, escolares, asociaciones, etc. Y puede transmitirse por diversos medios: escritos, hablados, televisivos, etc.
*      La comunicación colectiva.-Aquella que lleva mensajes a una colectividad. En esta la comunicación es unidireccional y se emplean medios de grandes alcances para su distribución.
Ahora bien cuando hablamos, realizamos tres tipos de actos: un acto locutorio (el hecho de decir cualquier cosa), un acto ilocutorio (el acto que se hace hablando: dar una orden, por ejemplo) y un acto perlocutorio (el efecto producido por las palabras). (Pourtois).

Después de varios debates e investigaciones sobre intercambios lingüísticos se llega a un acuerdo universal, el de considerar al lenguaje como instrumento de la comunicación.
Vygotsky (2001) le da tal importancia al lenguaje al considerarlo como mediador para el desarrollo de las funciones psíquicas superiores en el ser humano, por supuesto también como un ente social, razones que nos separan de los animales.
Así pues se puede decir que toda realización humana, ya sea social, afectiva o cognitiva se constituye en el centro de una red de información. Por lo tanto, todo aprendizaje será captado a través de un sistema de interacciones que lo constituye. Con esto se resalta la gran importancia de este concepto: domina el mundo que vivimos.
Entonces la comunicación es poderosa ya que tiene un impacto considerable, pero también es frágil pues está sujeta a múltiples influencias, a menudo inconscientes, que hacen que pueda romperse con facilidad y en todo momento.
En todas las culturas humanas la palabra es un mediador fundamental del proceso educativo – independientemente de la forma peculiar que adopte éste en cada sociedad -. Es más, la forma específica de cualquier proceso educativo estará ligada irremediablemente a las posibilidades de comunicación y los dispositivos disponibles para transmitir, preservar y recuperar mensajes que tenga esa sociedad. Inclusive, la propia noción de información va cambiando de sentido según las tecnologías de la palabra que caracterizan a los intercambios sociales. En la modernidad su significado se impregnó de la forma del libro y ello llevó a que fuera concebida como “algo que está allí”, como un objeto independiente que se puede acumular, comprar, vender, transferir. Hoy están surgiendo otros sentidos posibles que llevan a concebir la información en términos de procesos productivos y no de productos, de actividades y no de objetos, de interacciones y no de propiedades. Desde esta perspectiva, ni los libros tienen ni las computadoras procesan información, sino que son meros soportes que permiten a los seres humanos, u otros seres inteligentes, producirla cuando interaccionan con ellos.
La institución escolar tiene un origen, una historia, un devenir y probablemente tenga un final en un horizonte temporal no demasiado lejano, sin que por ello se abandone las imprescindibles tareas de enseñar y aprender.
El desafío educativo contemporáneo exige fundamentalmente una radical transformación en los valores privilegiados. La escuela de la modernidad se basaba en la reproducción y la disciplina. La escuela que se necesita hoy requiere poner en primer plano la capacidad de exploración, el procesamiento y la organización de la información, la posibilidad de tejer múltiples relaciones entre las diversas temáticas, la puesta en conjunto, la producción de sentido en múltiples niveles ligados entre sí y su presentación estética
La educación como proceso de comunicación (es decir, diálogo, reflexión colectiva, puesta en común, participación), es indispensable en una sociedad donde la escuela ya no es la que “forma” al individuo como se creía tradicionalmente.
Las concepciones modernas han aislado y desvalorizado a la imaginación, la han asimilado al delirio y le han otorgado un único espacio posible: el de la fantasía. De la misma manera que ataron la realidad al carro de la razón y separaron la ciencia del arte, o la técnica de la creatividad.
Con el término “imaginario” lejos de referir a una función psíquica de un sujeto cerrado en si mismo se está hablando de la actividad creativa de una persona vinculada activamente a su entorno, tanto al medio social humano como al entorno orgánico y físico-químico. La imaginación, lejos de ser una actividad puramente subjetiva, es concebida como la instancia personal de una interacción social dentro de la cual y a partir de la cual encuentra los nutrientes necesarios para producir sentido y hacer sentir sus efectos.
En la contemporaneidad estas dicotomías han estallado, vivimos en un mundo de “realidades virtuales” en el que se hace imperioso concebir nuevos paisajes cognitivos que permitan tejer vínculos entre áreas de la experiencia que estaban escindidas y minusvaloradas en las perspectivas clásicas y hacer lugar a la emergencia de nuevas posibilidades completamente inéditas.
En el marco de la escuela tienen que darse condiciones sociales y éticas que favorezcan el aprendizaje como una actividad creativa, con la conciencia clara de que el aprendizaje es un proceso de toda la vida.  Para ello, tiene que existir confianza y voluntad de aprender no solamente en los educandos, sino también en los educadores.
Al transformarse los procesos y los valores desde una concepción basada en la adquisición de información a otra centrada en la producción se genera una tensión insostenible entre los viejos modos vinculares de las prácticas educativas y las nuevas exigencias: el maestro no es ni lejanamente el poseedor de un saber definitivo y completo, su rol no puede concebirse más como el del encargado de brindar la información sino que debe ayudar a organizar y criticarla, en muchos casos con menos conocimientos de la tecnología que sus propios alumnos.
De esta, manera el educador ya no es sólo el que educa, sino aquel que, en tanto educa, es educado a través de la interacción con el educando, quien, al ser educado, también educa. Así, ambos se transforman en sujetos del proceso en que crecen juntos y en el cual los argumentos de la autoridad ya no rigen.
En sus reflexiones sobre el aprendizaje como clave de la educomunicación, Daniel Prieto Castillo apunta lo siguiente:
“Es muy difícil aprender de alguien con quien poco me comunico, mal me comunico o no me comunico”;
“Es muy difícil aprender de alguien con quien no comparto tiempos, porque ni él ni yo los tenemos”;
“Es muy difícil aprender de alguien en quien no creo”;
“Es muy difícil enseñar, promover y acompañar el aprendizaje de las jóvenes y los jóvenes estudiantes si ha sido minada mi voluntad de aprender.” (Najmanovich, s.f).
Finalmente, existen muchas revistas, impresas y electrónicas, foros, congresos, programas, portales, donde se debate sobre el tema de la comunicación y la educación, posturas diversas, algunas convergentes y otras completamente divergentes.  Sin duda alguna estas discusiones continuarán de manera paralela durante la existencia del ser humano, adecuándose a los nuevos medios de comunicación y a los nuevos paradigmas. En los tiempos acelerados en que vivimos el futuro se hace cada vez más presente aún antes que nos demos cuenta para todos aquellos que consideran que la clave del nuevo milenio está en construir un mundo de sentido en el cual valga la pena vivir y en el que se pueda convivir en la diferencia, hay que esforzarse en profundizar la exploración y dilucidar la problemática educativa, para conectarse con las múltiples oportunidades y desafíos contemporáneos a la vez que se van tejiendo respuestas provisorias pero fértiles y productivas en el camino a un sistema educativo que acepte la diversidad de puntos de vista, que de lugar a la diferencia de estilos y aproximaciones, que al mismo tiempo permita tomar contacto con el acervo cultural, desarrollar las potencialidades y crear espacios de convivencia y dialogo ricos y fecundos.


Bibliografía.

Alva, Manuel. (2005). Importancia de la Comunicación en la Educación. Recuperado de http://manuelalvaolivos.obolog.com/importancia-comunicacion-educacion-60698

Dagron, A. G.(2007). Comunicación y Educación. Una deuda recíproca. Recuperado de http://www.escritoresyperiodistas.com/NUMERO31/alfonso.htm

Meléndez, A. (1984). La educación y la comunicación en México. Revista Perfiles Educativos, No. 5, pp 43-56.

Najmanovich, D. (s.f). Arte-Tecnología. Recuperado de http://www.denisenajmanovich.com.ar/htmls/0303_textos.php

Najmanovich, D. (s.f). Desamurallar la Educación: Hacia nuevos paisajes educativos. Recuperado de http://www.denisenajmanovich.com.ar/htmls/0303_textos.php

Pourtois, J. P. (2006). La Educación Postmoderna. España. Popular-

Vygotsky, L. S. (2001). Pensamiento y lenguaje. México. Quinto Sol.

jueves, 12 de enero de 2012

Comunicación.

De las grandes responsabilidades: la Comunicación en la Educación.


Es impensable la educación sin el proceso de la comunicación, en cualquiera de las tres modalidades, formal, no formal o informal. Es a través de la comunicación como se trasmiten los conocimientos, valores, aprendizajes, hábitos, cultura, etc., lo que hace que el ser humano tenga una identidad propia. Para el buen logro de esto es importante que de manera permanente en especial los educadores y padres se autoanalicen en el qué y en el cómo se comunican con los otros, qué mensaje quieren hacer llegar y cómo lo hacen.  El clásico ejemplo: los padres insisten a sus hijos de no decir mentiras, y al sonar el teléfono o la puerta y es alguien con quien no quieren hablar: -dile que no estoy-. Sencillo pero contundente. Muchas veces no hay coherencia entre el hacer con el decir y así se dan mensajes equivocados y confusos.
No hay que olvidar que otro detalle fundamental son las emociones, estas aún de manera inconsciente las transmitimos de palabra, con nuestra corporalidad o entonación de voz. De la misma manera tenemos que ser receptivos con los otros para entender sus emociones esto nos permitirá crear un ambiente propicio para que la comunicación, el aprendizaje y los mensajes sean recibidos con mejor actitud.
Una reflexión a partir de la siguiente analogía: quienes controlan los medios masivos manipulan los mensajes que trasmiten y por ende al público que los ve. Así, en un salón de clases el maestro tiene “el poder” de manipular a sus alumnos (público cautivo, día tras día); creo que aquí es donde radica la real y verdadera importancia de la comunicación en la educación, en el poder del mensaje que el maestro tiene de manera tácita. 
Cada vez que hago conciencia en todos los detalles con los que podemos influir a nuestros educandos, me doy cuenta de la gran responsabilidad que es pararse frente a un grupo de niños y/o jóvenes; está en nuestras manos poder crear aprendizajes significativos, ambientes agradables, conducir sus emociones, favorecer su creatividad, desarrollar su capacidad crítica; pero también se puede caer en el otro extremo y… hacer lo contrario. Es esta la gran responsabilidad.

viernes, 6 de enero de 2012

Comunicación.

Sin extremismos ni culpas.
A partir de que el homo se levanta del suelo y ve de frente al mundo, su visión abarca más, mucho más, pero nunca llega a ver el todo. Cuando los primeros pudieron controlar y “hacer” el fuego, se crearon diversos grupos: los que veían a aquellos como magos-dioses, los que les temían, los que se unieron y fueron avanzando con ellos. Así durante toda la historia del hombre se han dado eventos o circunstancias, que algunos ven de manera normal, de avance, y otros de rechazo, con miedo.
Morin y colaboradores en el libro Educar en la Era Planetaria hacen un recorrido a través de una línea del tiempo en donde se aprecia cómo suceden los cambios en la historia y como estos a la vista de algunos grupos de personas y culturas son asimilados de distintas maneras. Por ejemplo la cultura Maya y Azteca en el continente Americano fueron, y ahora son nuevamente, consideradas como grandes culturas, sin embargo al llegar de España los colonizadores, son vistos como grupos subdesarrollados, no entienden su cultura y casi acaban con ella en la llamada conquista.
Copérnico vio que era la Tierra quien se movía alrededor del Sol y fue repudiado por los hombres que entonces mantenía el poder.
Los primeros libros impresos fueron mandados a quemar…y aún ahora en algunos grupos religiosos existen listas de libros prohibidos.
Cada quien va interpretando al mundo y así cuando aparece algo nuevo que induce un cambio de paradigma, es incorporado de distintas maneras, incluso han sido causas o pretextos para iniciar revoluciones y guerras, por los grupos extremos que los satanizan. Hoy en pleno siglo XXI existen grupos sociales-religiosos que optan por vivir en comunidades aisladas rechazando gran parte de las aportaciones tecnológicas-científicas como la luz, las vacunas, etc.
Un ejemplo de estos extremos se puede ver en lo que plantea Sartori en su libro Homo Videns (1998), donde su tesis de fondo es que “el video está transformando al homo sapiens, producto de la cultura escrita, en un homo videns para el cual la palabra está destronada por la imagen”.  En el devenir para llegar a sustentar su postulado, hace aseveraciones como: “el acto de telever está cambiando la naturaleza del hombre”, incluso asegura “la televisión, a diferencia de los instrumentos de comunicación que la han precedido (hasta la radio), destruye más saber y mas entendimiento del que transmite”. Extrema postura, en particular con respecto a la televisión, entre todos los demás medios.
La vista quizá sea el sentido más usado por el ser humano, y mayormente en estos últimos tiempos, al acceder de manera más fácil a un número mayor de imágenes, desde este punto de vista el homo es, evidentemente, más videns. Sin embrago habría que irse con cuidado al asegurar que la televisión destruye el saber. Mar de Fontcuberta en su artículo Medios de Comunicación y Gestión del Conocimiento expone que se han realizado muchas y variadas investigaciones sobre la televisión, sin embargo no se ha llegado a un resultado contundente y definitivo sobre los efectos de esta en niños y/o adultos. Nuevamente se presentan posturas extremas, hay quienes aseguran que por el contrario <ante la TV el niño ha conquistado un enorme campo de libertad para elegir respuestas a sus motivaciones>. O como menciona Barbero :<estamos ante un descentramiento culturalmente desconcertante, pero cuyo desconcierto es disfrazado por buena parte del mundo escolar de forma moralista, esto es, echándole la culpa a la televisión de que los adolescentes no lean>.
Así como se ha ido construyendo la historia, con ella se van originando conocimientos, alternativas, opciones y propuestas en todos los sentidos. La existencia de la educación, como disciplina social, se ha ido formando como el resultado de experiencias, por ende en el ayer; mientras que va dando diminutos pasos en su avance; otros saberes, otros conocimientos y otras realidades van cambiando a pasos agigantados.  Por lo que es urgente que la educación, mejor dicho los actores de la educación estén alertas y preparados con herramientas críticas y constructivas para apropiarse de las nuevas alternativas y con ella, que no contra ellas, en su uso como motivo de crítica, como elemento de apoyo en la difusión de nuevos conocimientos y también, porqué no, en entretenimiento.
En 2002 la UNESCO definió los parámetros que habría que tener en cuenta para un adecuado planteamiento de la educación en comunicación como disciplina autónoma:
  • Mediante la educación en comunicación se pretende enseñar y aprender sobre los medios de comunicación, más que con esos medios.
  • La educación en comunicación comprende el análisis crítico y la producción creativa.
  • La educación en comunicación puede y ha de tener lugar tanto en el ámbito de la educación formal como en el de la no formal. En consecuencia, ha de afectar de igual modo a los niños y a los adultos.
  • La educación en comunicación ha de promover el espíritu de comunidad y de responsabilidad social, así como la autonomía personal.
Son criterios claros y fácilmente asumibles por la mayor parte de los profesionales de la enseñanza que son sensibles a este problema y aplicables en todos los ámbitos de la educación. Sin que esto elimine o substituya la comunicación escrita, el ejercicio de leer y de escribir.
Sartori espera “poder asustar lo suficiente a los padres sobre lo que podría sucederle a su video-niño, para que así lleguen a ser padres más responsables. (…) que la escuela abandone la mala pedagogía y la degradación en la que ha caído”. Sin pretender poner calificativos (buenos o malos) la esperanza de Sartori habría que convertirla en una motivación, en una alerta para que el desempeño de los educadores sea pertinente, eficiente y eficaz y del mismo lado los padres no abandonen en otros la gran responsabilidad de la educación esencial de sus hijos. No se puede seguir culpando a los otros (maestros, escuela) de lo que se deja de hacer en casa. Y los educadores salir de ese marasmo en el que cómodamente se instalan y dejan pasar la oportunidad de ser agentes de cambio y acompañamiento con sus educandos.


Bibliografía.

Barbero, J.M. (2003). Saberes hoy: diseminaciones, competencias y transversalidades. Recuperado de http://www.rieoei.org/rie32a01.htm

Ferrés, J. (2003). Educación en medios y competencia emocional. Recuperado de http://www.rieoei.org/rie32a03.htm

Fontcuberta, M. (2003). Medios de comunicación y gestión del conocimiento. Recuperado de http://www.rieoei.org/rie32a05.htm

Morin, E. (2002). Educar en la Era Planetaria. España. Gedisa. 

Morduchowicz, R. (2003). El sentido de una educación en medios. Recuperado de http://www.rieoei.org/rie32a02.htmn

Sartori, G. (1998). Homo Videns. España. Taurus.