lunes, 11 de junio de 2012

Evaluación del Aprendizaje, 1er ensayo

La evaluación por competencias.


     Los modelos educativos se han venido adaptando a los momentos sociales que vive el hombre en las distintas etapas de la historia. Actualmente la globalización, el acceso a la información de manera inmediata y demás situaciones que caracterizan a estos tiempos exigen cambios en los paradigmas educativos que respondan a las necesidades actuales.
     Así mismo la manera de evaluar el proceso educativo se tiene que ir ampliando, tomar en cuenta más criterios. Antes las evaluaciones se basaban sólo en exámenes escritos de respuesta memorística y, como línea única, la cuantitativa; sin tomar en cuenta las demás esferas que conforman e influyen en el educando y en los docentes.
     Actualmente, a nivel internacional, se propone la Evaluación Basada en Competencias. En ella se incluyen, de manera integral, los conocimientos pero también los factores socio-ambientales-culturales. En diversos momentos y de manera continua. En el artículo de Gutiérrez Nava (2001) se define como: “El conjunto de comportamientos socioafectivos (aprender a aprender, aprender a ser y convivir) y habilidades cognoscitivas socioafectivas (aprender a conocer), psicológicos, sensoriales y motores (aprender a hacer) que permitan llevar a cabo adecuadamente un papel, función, actividad o tarea.”
     Y va en completa correspondencia a los cuatro pilares que propone Delors (1999) en el documento de la UNESCO donde se contempla la visión de la educación para el siglo XXI.
     Sin embargo esta propuesta de evaluación no rechaza o elimina a las anteriores sino que las incorpora y sugiere varias más de acuerdo a lo que se necesite evaluar del proceso educativo.
     Son tres los componentes de la competencia que hay que tener en cuenta en la evaluación:
1)      Declarativos. Son los que se refieren al aprendizaje de conceptos, al saber en sí mismo. Para su evaluación es necesario que el concepto esté expresado con claridad, en definición clara y precisa o ser transmitido a través de la exposición de algún tema relacionado con este conocimiento en el que se evidencie su acertada aplicación y organización de las ideas. En este sentido las pruebas objetivas estructuradas son muy útiles.
2)      Procedimentales.  Como su nombre lo indica hace referencia al análisis del procedimiento, a cómo se lleva a cabo la tarea, no a la tarea por sí misma o al resultado. Se debe tomar en cuenta que la evaluación, en este sentido, será meramente cualitativa, ya que no se cuantifica el resultado sino el proceso. Toma en cuenta el conocimiento y el grado de comprensión de los pasos a realizar. Las operaciones realizadas. El poder trasponer el cómo de una situación a otra semejante en donde se demuestre que se tiene dominio en el proceso. Es el saber hacer. Las guías de verificación, las escalas u otros sistemas de registro, así como la observación directa e indirecta y la entrevista son los métodos más empleados.
3)      Actitudinales. Es la manifestación en el uso de diferentes técnicas que permitan ver distintas conductas o acciones concretas en contextos determinados. En este sentido responde a los pilares de saber ser y convivir. Tienen que ver más con las experiencias de tipo subjetivo, con los sentimientos y pensamientos. Para reducir la subjetividad en la valoración se sugiere emplear registros de tipo anecdótico, listas de comprobación o de cotejo en las que se considere a los tres componentes de las actitudes: cognitivo, afectivo y conductual.
     Al incluir diversos factores, en distintos tiempos la evaluación por competencias tiene varios propósitos para los involucrados en el proceso de enseñanza. De manera general provee de información que permite conocer cómo va y posibilita una retroalimentación prácticamente en cualquier momento. Para cada actor del proceso se pueden mencionar algunos de sus fines.
Para el docente:
·         Determinar las necesidades de los estudiantes.
·         Determinar los logros de los estudiantes en torno a los objetivos propuestos.
·         Pronosticar o hacer conjeturas respecto a las posibilidades de los estudiantes.
·         Estimular la motivación.
Para el estudiante:
·         Conocer diferentes aspectos de su desarrollo intelectual, personal y social.
·         Recibir la retroalimentación de manera oportuna.
·         Conocer sus fortalezas y debilidades.
·         Aprender a autoevaluarse.
     En una línea de tiempo existen tres momentos de la evaluación:
Ø  La inicial o diagnóstica. Se realiza al inicio ya sea del curso, materia, clase, tema, etc. Nos permite sondear o explorar las distintas características de los alumnos. Esto nos permite adaptar, sumar, rediseñar sobre las necesidades detectadas.
Ø  La formativa o de proceso. De carácter más bien orientador. Se realizará a lo largo del proceso de enseñanza y tiene la finalidad de retroalimentar.
Ø  Final o sumativa. Se realiza al término del proceso y trata de identificar el logro de la competencia y debe ajustarse a los requerimientos de contenidos, núcleo básico declarativo, procedimental y al actitudinal. Puede ser utilizada para acreditar o certificar un aprendizaje. Es el resultado de globalizar la evaluación continua del proceso.
     En la evaluación por competencias todos los involucrados en el proceso educativo participan en la evaluación. Se favorece la autoevaluación donde el alumno aprende a valorarse, a ser crítico de sí mismo, a autorregularse. En la coevaluación los alumnos emiten juicios justificados y analíticos sobre el desempeño de sus demás compañeros. La heteroevaluación es la que realizarán otros actores del proceso en el alumno, como maestros, tutores, otras autoridades.
     Ya que la competencia no puede ser observada de manera directa sino que sólo puede inferirse del desempeño y para que cumpla su propósito de retroinformar al alumno, deberá cumplir con las siguientes características:
Procesual u holística.
Incluir todos los elementos del proceso educativo
Cualitativa o comprensiva.
No dar un valor sólo a lo medible. Destacar aspectos relacionados con las conductas y actitudes.
Integral.
Mirar a la competencia como un todo unitario y dinámico
Permanente y continua.
Deberá realizarse siempre sin interrupciones, considerando la información obtenida en una situación para retroalimentar otra.
Incluyente y participativa o democrática.
Todos los actores del proceso educativo deberán participar desde los tres niveles: autoevaluación, coevaluación y heteroevaluación.
Contextualizada.
Considerar el entorno y el contexto de la práctica.
Flexible.
Construirla con las propiedades de cada asignatura.
Formativa.
Posibilita que el docente diseñe sus estrategias y haga adecuaciones pertinentes.

     Ya que este tipo de evaluación es realmente un proceso en el que se van reuniendo evidencias por distintos medios deberá cumplir con estos dos grandes propósitos:
  1. El reconocimiento del desempeño que ha realizado el estudiante.
  2. La inferencia del desempeño futuro del sujeto en las áreas de competencia especificadas.
     Al recolectar las evidencias siguiendo estos dos propósitos y cumpliendo con los principios de validez, confiabilidad e imparcialidad se garantiza el cumplimiento de los objetivos.
     A las declaraciones evaluativas que especifican el nivel requerido de desempeño se conocen como criterios de desempeño. Sus especificaciones sirven para valorar al estudiante de manera personal y determinar el dominio que tiene en relación con la competencia que se espera, por esto es importante que los criterios que se deriven de la competencia permitan identificarla en su totalidad.
     Los métodos más usados son:
Observación.
Debido a su subjetividad para recabar la información se recomienda el empleo de formatos, como listas de cotejo, que cumplan con los intereses a evaluar.
Simulación.
Demostración de procedimientos determinados en un ambiente lo más real posible. El uso del video es recomendable así como las guías de observación.
Proyectos.
Que los estudiantes planteen y elaboren un proyecto o tarea específica a fin de evaluar la calidad de la propuesta.
Estudio de casos.
Análisis de situaciones relacionadas con el ambiente profesional en el que se pretende se desarrolle el estudiante.
Pruebas objetivas.
La aplicación de pruebas por reactivos. Aplicar con criterio y balance entre reactivos difíciles y fáciles. Que sean válidas y confiables.


     Antes de plantear alguno de estos métodos debemos analizar las siguientes condiciones de evaluación:
ü  ¿Cuánto tiempo debe ser permitido para su desarrollo?
ü  ¿Qué recursos se requieren?
ü  ¿Cómo evaluará la terminación exitosa del proyecto?
ü  ¿Qué resultados necesitan ser registrados?
ü  De así requerirse, ¿quién organizará los recursos?
ü  ¿Es factible en términos de costo y tiempo la elaboración del proyecto?
ü  ¿Es pertinente y necesario?

Referencias
Delors, J. (1999). La educación encierra un tesoro. Recuperado de http://www.unesco.org/education/pdf/DELORS_S.PDF

Gutiérrez, A.M. (2001). Propuesta teórica de evaluación en la Educación Basada en Competencias. Recuperado de http://www.imss.gob.mx/publicaciones/salud/enfermeria/Documents/2001/3_147-153.pdf

(s.a.) (2003). La evaluación por competencias. UPN, México.

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